El Plan de Gobierno 2026-2031 propone la creación de un Centro de Gobierno que sería el motor central para la gobernanza de los objetivos estratégicos priorizados del Plan de Gobierno. Esta estructura sería verticalmente exigente y tendría, a través del Primer Vicepresidente, mayor jerarquía que un Ministro de Estado. Todos los componentes de carácter estratégico que el Centro de Gobierno incorpore a su gobernanza serían de obligatoria incorporación en la planificación de las entidades públicas peruanas, generando coherencia ejecutiva inédita.
El esquema de gestión del Centro de Gobierno propone un modelo de gobernanza pública innovador para el contexto peruano. Tradicionalmente, la coordinación interministerial en el Perú ha enfrentado dificultades significativas debido a que los ministros tienen jerarquías horizontales similares y reportan directamente al Presidente, lo que dificulta resolver conflictos entre sus carteras. El Centro de Gobierno con jerarquía superior a Ministros podría resolver estas tensiones desde una posición de autoridad clara.
La estructura propuesta contempla dos Vicepresidencias con funciones específicas y diferenciadas. El Primer Vicepresidente lideraría el Centro de Gobierno y sería responsable de la gobernanza de objetivos estratégicos prioritarios. El Segundo Vicepresidente tendría una función similar pero en relación con la República, asegurando coordinación con poderes del Estado y representación internacional. Ambas vicepresidencias asistirían de oficio al Consejo de Ministros, asegurando que su perspectiva esté presente en todas las decisiones gubernamentales importantes.
El reto histórico que busca resolver esta propuesta es la falta de coherencia en la ejecución de políticas públicas. En la mayoría de instituciones públicas peruanas se ha cerrado la posibilidad de diseñar y poner en práctica reformas y de generar planes y programas sectoriales de largo plazo, según análisis de expertos. Pese al tiempo transcurrido desde el inicio del programa de estabilización y ajuste en los años 90, la mayoría de los ministerios no ha acumulado aún la masa crítica de personal calificado con conocimientos y experiencia.
La información necesaria para formular estrategias y políticas de mediano y largo plazo también es deficiente. Esto refleja décadas de inestabilidad institucional, rotación frecuente de personal directivo, falta de continuidad entre administraciones, y debilidades estructurales en sistemas de información y planificación estatal. La propuesta del Centro de Gobierno busca crear una instancia que tenga la perspectiva, capacidad técnica y autoridad para superar estas limitaciones históricas mediante coordinación efectiva.
El estilo de gobierno y liderazgo político también ha sido un factor crítico. El presidente Alberto Fujimori, por ejemplo, llegó al poder sin partido político, sin programa de gobierno y sin bases de apoyo organizadas, privilegiando desde el inicio de su gestión la relación con organismos multilaterales (FMI, Banco Mundial, BID) y con las Fuerzas Armadas. Esta dinámica generó propuestas de políticas externas consistentes que permitieron subsanar la inexistencia de planes nacionales pero a costa de soberanía decisional y conexión con realidades locales.
La reducción drástica de la capacidad operativa de los ministerios, superintendencias, empresas públicas e instituciones descentralizadas durante los años 90 dejó secuelas duraderas. Los programas de incentivos para promover renuncias hicieron que los mejores profesionales dejaran el sector público, debilitando las capacidades técnicas del Estado durante décadas. Reconstruir estas capacidades es prerrequisito para cualquier reforma exitosa, lo que requiere atraer talento mediante salarios competitivos, condiciones de trabajo apropiadas y oportunidades de desarrollo profesional.
Cierre: La propuesta de Centro de Gobierno con Vicepresidencias estratégicas ofrece una innovación institucional potencialmente transformadora para la gestión pública peruana. Sin embargo, su implementación efectiva requeriría reformas constitucionales o legales significativas, ya que las atribuciones presidenciales actuales no contemplan estructuras con la autoridad propuesta. Para el próximo gobierno peruano que asuma en julio de 2026, evaluar e implementar reformas de esta naturaleza será uno de los retos más complejos pero también más estratégicos del período 2026-2031.
Fuente: Plan de Gobierno 2026-2031 | 01/05/2026 · Ver original


