El Plan de Gobierno 2026-2031 del partido Fe en el Perú propone una estrategia institucional que prioriza la modernización del Estado, el fortalecimiento del servicio civil, la digitalización de la gestión pública y la mejora de la coordinación interinstitucional. La gestión pública propuesta se orienta al fortalecimiento de la descentralización y desconcentración del poder, respetando el marco constitucional de competencias. Los valores fundamentales incluyen meritocracia, transparencia, orientación al ciudadano y subsidiariedad efectiva.
La visión del Plan de Gobierno de Fe en el Perú se construye a partir de una lectura realista de la situación nacional y de una proyección estratégica de largo plazo. Los cinco objetivos centrales son: consolidar un Estado democrático, moderno y eficiente; promover el desarrollo humano integral con igualdad de oportunidades; impulsar una economía dinámica, competitiva e inclusiva; fortalecer la cohesión social y la paz social; y garantizar la sostenibilidad ambiental y territorial del desarrollo. Estos objetivos amplios buscan abordar de manera integral los principales retos del país.
Los principios rectores incluyen legalidad y constitucionalidad en toda actuación pública, meritocracia en el acceso y permanencia en la función pública, transparencia y rendición de cuentas como ejes transversales de toda actividad estatal, orientación al ciudadano simplificando procesos y servicios, y subsidiariedad con descentralización efectiva. Estos principios, aunque ampliamente compartidos en el discurso público peruano, requieren implementación rigurosa para traducirse en cambios reales en la operación del Estado.
La estrategia general de fortalecimiento institucional prioriza la modernización del Estado mediante varios componentes. El fortalecimiento del servicio civil busca consolidar la transición hacia un régimen meritocrático que reemplace gradualmente las modalidades laborales históricas. La digitalización de la gestión pública busca eliminar trámites presenciales, reducir corrupción a través de transparencia automatizada y mejorar significativamente la experiencia del ciudadano frente al Estado.
La mejora de la coordinación interinstitucional aborda uno de los problemas estructurales más persistentes del Estado peruano: la fragmentación de funciones entre ministerios, organismos autónomos, gobiernos regionales y locales. Esta fragmentación genera duplicidades, vacíos de responsabilidad y respuestas descoordinadas a problemas complejos que requieren acción interinstitucional articulada. La propuesta busca establecer mecanismos formales de coordinación que aseguren coherencia en políticas públicas transversales.
Los valores que orientan tanto la formulación como la implementación del Plan de Gobierno incluyen responsabilidad en el uso de recursos públicos, transparencia como principio transversal de la gestión, solidaridad especialmente con los más vulnerables, honestidad con rechazo frontal a la corrupción, y justicia como principio orientador del orden social. Estos valores buscan establecer un marco ético claro para guiar decisiones difíciles que invariablemente surgen en la gestión gubernamental.
La descentralización efectiva planteada por el plan respeta el marco constitucional de competencias entre los tres niveles de gobierno (nacional, regional y local). La descentralización peruana, iniciada formalmente en 2002, ha tenido resultados mixtos: ha logrado distribuir más equitativamente recursos y autoridad entre las regiones, pero también ha revelado limitaciones técnicas significativas en muchos gobiernos subnacionales que dificultan la ejecución efectiva de inversiones y servicios. Fortalecer las capacidades técnicas en gobiernos regionales y locales es prerrequisito crítico para una descentralización exitosa.
Cierre: El Plan de Gobierno 2026-2031 de Fe en el Perú presenta una visión coherente sobre modernización del Estado, aunque comparte con muchos otros planes el reto de la implementación efectiva. Los principios y objetivos planteados son ampliamente aceptables en el debate público peruano, pero la diferencia entre planes que se quedan en buenas intenciones y reformas que efectivamente transforman el Estado radica en la disciplina ejecutiva, asignación presupuestaria, desarrollo de capacidades técnicas y voluntad política sostenida que se demuestre durante los próximos cinco años.
Fuente: Fe en el Perú / Plan de Gobierno 2026 | 06/05/2026 · Ver original


